Be Real [Noche 6]

No acabará de romper la caña quebrada, ni apagará la mecha que apenas arde. Con fidelidad hará justicia; (‭Isaías‬ ‭42‬:‭3‬ NVI)

Una de las relaciones más complejas para cualquier mujer, o al menos para la mayoría, es la relación con su señora madre o de esta con su diva hija.

Porqué? Aún no tengo la respuesta pero créanme, lo he estado averiguando durante años y confieso que tengo curiosidad sobre ese tema.

Con el tiempo me he dado cuenta que este conflicto es mutuo (como quien dice una responsabilidad compartida) así que como toda relación necesita tres hilos: Dios, la hija y la madre.

Hoy, después de comprender cómo el amor de Dios llevó a mi madre a amarme como lo hace, puedo decirles sin duda que cuando la Biblia dice honra a tu padre “y a tu madre” habla de una honra sin condición. No la somete ni la suspende en asuntos relativos… No se trata de si hizo o no, delante de Dios las hijas no tenemos excusa.

A mi madre le debo su paciencia y las ganas de ser excelente. A ella le heredé la sed constante de buscar a Dios en serio. A ella le debo el arte y mi educación intelectual.

Les confieso que este es el día donde no comprendo y me cuesta ser tolerable con los hijos de mi familia que no han podido aprender a amar a sus mujeres, que mienten, que juzgan, que venden, que roban y que no aman. Pero al llegar al límite recuerdo (como dice mi hermano) que quizás mi madre y yo, tendríamos una vida igual si no fuera por Dios (porque créanme, mi madre si que tuvo que orar por mi).

Mujer, esta y todas las noches de tu vida, el único que será capaz de restaurar la relación con tu madre se llama Dios. De mi mejor amiga aprendí que Dios también es Dios mamá, y que aquello que el dolor te pudo dañar o vaciar tiene esperanza futura.

Esa promesa al principio es una palabra de respeto, pero también de esperanza… Si confías en medio de tanto dolor o vacío, verás que Dios no apagará la llama de amor, sino que hará justicia restaurando cada vaso roto en tu vida.

Esta noche mi único deseo es que puedas dar el primer paso con un acto de amor, tienes a tu Dios esperando una oración.

Esta noche quiero dedicársela a mi bella mamá, luchadora y tierna; siempre amable y heredera del corazón de Dios; preocupada por otros y por los suyos. Y a mi hermosa tía, una mujer que no va ni a la mitad de la vida porque Dios la ha estado buscando afanosamente para llevarla al lugar santo, a la fuente de su amor. Las amo

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