El lenguaje de los sacos

Cuando te gustan los idiomas los lenguajes se transforman en un panorama amplio y sin reserva. Pero cuando descubres lenguajes diferentes a los de las palabras escritas, la vida se transforma en algo encantador. Esta es la historia sobre ¿cómo? en medio de una plaza de Armenia,  descubrí  el lenguaje de los sacos.

Mientras caminábamos por la calle, recordaba los tiempos en que el lenguaje era más sincero y honesto. Un lenguaje donde la pasión era clave y nada ñoño. Camino arriba, de regreso a las labores nos encontramos a un hombre sumergido entre el vacío y la carencia de amor.

Fue de esos amores a primera vista, no porque fuera mío, sino porque sabes reconocer ese instante donde ya no siente tu corazón y el amor de Dios se transforma en algo pleno, en algo sobre natural.

Mientras su rostro se inclinaba en la caneca de basura, una voz lejana le insistía con algo de carácter y con el suspenso necesario para atraer su mirada, que la caneca ya no sería el lugar ideal para buscar la comida, que ahora alguien le estaba entregando un nuevo lugar para que la miseria de la noche y el frio de la calle se alejaran y así  pudiera comer tranquilo, por el resto de su existencia.

Una voz tan fuerte como las palabras más cortantes, esas que penetran lo profundo del corazón al final de un mensaje de esperanza, se complementaron con la voz interior de un Dios que me indicaba que era tiempo de aprender un nuevo lenguaje, uno donde en medio de la calle acomodada para mí, me atreviera a entregar lo único que me daba calor y algo de seguridad….mi saco.

La voz insistía, en la mente y en el corazón, porque sabía que al final, antes de la despedida ese hombre recibiría lo mejor de su noche. Lagrimas cayeron de su alma desprendida por las cicatrices de la vida, lágrimas de restauración, de esperanza, lágrimas de gratitud hacia las manos extendidas de Dios.

En medio del detalle inesperado, aquel personaje se refugió entre abrazos y mis hombros se transformaron en el mejor de los colchones…sin embargo mientras salía de mi alma un amor sobrenatural por cuidar cada lagrima, sentía como ya no cargaba el peso de un cuerpo sino de un corazón agradecido y a la vez dolido, lleno de memorias pasadas y que tan solo anhelaba refugio y restauración.

Cuando creía desfallecer, algo más fuerte que yo, tu autoridad, me sostuvo. Llegó corriendo a mí, en medio de oraciones de fortaleza y empecé a  vivir en alma, cuerpo y espíritu lo que significaba ser las manos de Dios.

Al final todos seguimos un camino diferente, sin embargo no pude evitar pensar que dentro de mi libro de lecciones de vida quedó registrada una de las más importantes, no una que pudiera sumar puntos a la academia de la teoría, sino a la academia de la vida, una que desde ese instante me recordó en palabras divinas “que había aprendido el lenguaje de los sacos, un lenguaje donde debemos quitarnos el saco más a menudo”

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2 pensamientos en “El lenguaje de los sacos

  1. Andres Mauricio Moreno G dice:

    Definitivamente estas palabras salen del corazón de una mujer desprendida, que ama a Dios y que puede ver en los ojos de un necesitado, un amigo, un hijo amado de Dios…Me siento tan emocionado al leer este texto pero mas aun, por haber presenciado tan majestuoso momento, que sin duda alguna marco nuestras vidas y le cambio el rumbo a un hombre que sentía el aliento de la muerte cada vez mas cerca.

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