Sí, me dijeron que TENÍA leucemia.

 “Hay problemas tuyos que le dan soluciones a los mios y eso, indudablemente los hace más grandes, no por su peso, sino por tu valor de sacarlos a la luz y darnos aliento” La silabera

La historia contada por Diana:

Sí, me dijeron que TENÍA leucemia. Ya no. Ahora estoy en un tratamiento para evitar que me vuelvan a decir eso…para evitar que las berracas células malignas vuelvan a aprecer en mi cuerpo.!

Por si usted no sabe qué es leucemia, aquí está la definición (wikipedia, la “menos” compleja): “Del griego leucos λευκός “blanco” y emia αἷμα “sangre”) es un grupo de enfermedades malignas de la médula ósea (cáncer hematológico) que provoca un aumento incontrolado de leucocitos en la misma.” … Bah… es cáncer en la sangre, simple.

En estos días me pidieron que hiciera un texto sobre los efectos de la quimioterapia en mí (porque me están pasando quimioterapia) y bueno aquí está. Lo quise compartir con mis “amigos” de Facebook, ya.

De antemano, pido disculpas si hay errores, no soy la mejor en esto.

Ahora sí, lo dejo para que lea y me conozca un poco más. Y recuerde: Si cree que tiene un gran problema, siempre habrá alguien con uno mayor. Dios le bendiga.

Para empezar, quiero decir que hay cosas que no nos gustan pero que son necesarias en nuestras vidas…

Fui diagnosticada de LLA (Leucemia Linfoide Aguda) hace 5 meses y no ha sido nada fácil. Creo que lo que más duro me da es una parte de la quimioterapia cuando tengo que estar en el hospital, sentada en una silla, esperando a que me pase un líquido extraño por mis venas, el cual, posiblemente, va a causar varios dolores e incomodidades en mi cuerpo. No describiría este “proceso” como extraño, más bien, horrible…En verdad, no es para nada agradable ver ingresar ese tipo de sustancias a mi cuerpo ni, mucho menos, que cuando me vaya a parar de esa silla sienta que el mundo se me viene encima. Sinceramente, cada vez que me hablan de una bolsa de suero o veo una de ellas con una sustancia de color extraño dentro, me dan ganas de vomitar, pero bueno, estoy trabajando en que esto deje de suceder ya que las tendré que seguir viendo.

Juemadre, me chuzan por todo…¿Que tiene dolor de cabeza, de brazo, de panza, de UÑA? Venga mijita la “pincho”…”Yo no pincho duro”, dice la enfermera. Ahh, ya como que me da igual. Es más, me han chuzado tanto que aún se me sale el agua por los casi 100, y mal contados, chuzones que tengo…já.

Básicamente, cuando la quimioterapia ya está “dentro de mi” no siento nada en absoluto, me refiero a que obviamente siento cuando el líquido entra, pero no detecto ningún cambio en mí…a nivel interno. Eso en cuanto al tiempo en el que estoy en el hospital. Ahora, con el transcurso de los días, los efectos de la quimioterapia se van haciendo más evidentes y esto se refleja en dolores musculares o de cabeza, de estómago, articulares, en fin…secuelas del paso de estas sustancias. De verdad, una porquería. Y eso me da duro, muy duro, porque no me permite hacer una de las cosas que más amo que es bailar. Me siento atada a un árbol con una cadena bastante pesada. Duele saber eso, que no puedo hacer lo que me apasiona porque me duele todo. Pero sé que este tiempo “perdido” lo voy a recuperar y de la mejor manera…obviamente haciendo lo que amo.

Tan pronto como la sesión de quimioterapia ha terminado, lo primero que hago es darle gracias a Dios porque es una menos y le pido que me dé fortaleza para soportar las demás. Creo que hacer esto ayuda a prepararme para la siguiente sesión porque realmente no hago algo más, simplemente, he aceptado que tengo que recibir ciertas sesiones de quimio y le hago frente a ello, no digo que esté resignada sino, más bien, dispuesta a lo que viene ya que sé que es para mi bien y que Dios tiene un propósito.

Es inevitable no sentir miedo ante lo desconocido y, más aún, ante una situación como ésta, pero hay algo más allá de los médicos que me asegura que adelante todo está bien. Yo tengo fe y confianza en que Dios no me dejará sola ni un minuto mientras pase por este tiempo. ¿Qué vendrán días difíciles? Sí, nadie dijo que no los habrían, pero es ahí cuando más siento que Dios está conmigo y que se preocupa por mi porque entiendo que quiere saber si en realidad confío en Él o no. Sé que es duro pasar por tiempos como este, pero hay que levantarse y hacerle frente a las dificultades ya que son ellas las que nos preparan para mayores retos.

Con respecto a lo dicho inicialmente, creo que este proceso por el cual estoy pasando es necesario porque debo cambiar ciertas cosas en mi vida y si no hubiese sido diagnosticada con esta enfermedad, no estaría viendo las cosas que debería. Antes estaba en la arena “toreando”, ahora veo como los demás torean… Y es MUY interesante lo que se ve. Lo recomiendo desde lo más profundo de mí. Además, hay que verle lo bueno a todo, quizá, después de todo, quede mona o con los ojos verdes, quién sabe…ehm…creo que ese no es el cambio que espero ver al final…Pero, no estaría para nada mal, jajajaja. ¿Qué si me agrada la quimioterapia y mi diagnóstico? Noo, gracias, yo paso. ¿Qué si son necesarios? Sí.

“Quien tiene un por qué para vivir, encontrará casi siempre el cómo” Nietzsche

Pd. Por si quedó con la duda, estoy calva…No se me cayó el pelo, me lo quité.

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